lunes, 21 de diciembre de 2009

Otro abuso policial contra ecuatorianos en EE.UU. en menos de dos meses

Una golpiza de seis policías al ecuatoriano Ángel Bravo fue la carta de presentación dolorosa y grotesca ante otra ecuatoriana, Ligia Guallpa.

Era casi la media noche del 11 de diciembre, el hombre había tomado algunas cervezas y buscaba un baño. Un policía vio que al estar cerrado el baño en la estación del tren de la 74 y Roosevelt, Bravo no se aguantaba e intentó orinar en la puerta. Le pidió la identidad, lo detuvo, lo esposó y minutos después cinco oficiales más se juntaron y le dieron una paliza.

Guallpa entró a la estación después de un día de trabajo como directora ejecutiva de The Latin American Workers' Project. Creyó que la aglomeración de gente era porque había un espectáculo musical, pero lo que vio fue a un hombre tendido que gritaba en español que no lo arrastren por que le duelen los brazos.

Continúa…

Análisis:
En esta nota periodística el periodista confunde al lector en el primer párrafo. No se entiende con claridad qué es lo que en verdad sucede con Ligia Guallpa. Hay que leer los párrafos siguientes para comprender que Guallpa es otra ecuatoriana que vio el maltrato que recibió Ángel Bravo por parte de los policías.

El Comercio
21/Diciembre/2009

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